martes, 23 de febrero de 2010

Articulo sobre Fitness Funcional de "EL MUNDO"

EL 'FITNESS' FUNCIONAL DESPEGA

En los gimnasios españoles empieza a resonar con fuerza un nuevo concepto de entrenamiento basado en trabajar diferentes movimientos. Esta rutina, que ya ha alcanzado la fama al otro lado del Atlántico, reduce el riesgo de lesión, mejora el rendimiento deportivo y prepara para la vida diaria


CRISTINA DE MARTOS

En esta época del año los gimnasios están a rebosar. Gentes de todas las edades acuden a sudar la gota gorda. Unos por salud y otros, los más, para lucir palmito en verano. Pero muchas veces, a pesar de la constancia con las pesas o la elíptica, el cuerpo parece no estar del todo engrasado. Los ejercicios que se realizan en las salas son analíticos (segementarios, de movimientos aislados y predeterminados) pero «el ser humano es una máquina demasiado compleja para entrenarla de una única manera», subraya José Carlos García Anastasio, entrenador personal del gimnasio Holmes Place y colaborador de la sección de Salud de EL MUNDO.es.
Los materiales y la maquinaria que se emplean hoy en día en los gimnasios surgieron en la década de los 80 y de los 90; con el boom, la industria del fitness creció mucho. El problema es que con estos aparatos el trabajo está casi todo hecho. «Esto ha provocado un empobrecimiento de los patrones de movimiento», señala José Carlos. «Los profesionales del fitness llevamos años dándonos cuenta de que para prevenir lesiones, rehabilitar y prepararse para la vida y el deporte es fundamental tener una libertad de movimientos que las máquinas no te dan». La solución a este encorsetamiento se llama fitness funcional, una tendencia en alza que «es novedosa, pero a la vez no es nada nuevo», explica el entrenador. Gomas, poleas, balones medicinales, unas extrañas pesas de origen ruso... Son algunos de los elementos que se emplean en este tipo de entrenamiento que tiene su origen en la rehabilitación fisioterapéutica.

La diferencia fundamental con el trabajo en máquinas es que no consiste en entrenar un músculo sino un movimiento. Con la mente puesta en un objetivo -desde mejorar el swing del golf hasta subir escaleras o levantarse de la cama- el entrenador diseña la estrategia que mejor se adecue a cada caso.

Aunque a priori pudiera parecer que el fitness funcional está reservado a personas en forma o deportistas de alto nivel, la verdad es que «está pensado para peparar para las actividades de la vida diaria», explica a Eureka Esmeralda Mata, doctora en ciencias de la actividad física y el deporte y experta en formación de la Federación Española de Aerobic y Fitness. Personas mayores, embarazadas o asiduos al gimnasio; los pilares básicos del entrenamiento son los mismos para todos: locomoción, rotación, cambios de nivel, empujar y tirar. «Los movimientos básicos del cuerpo humano», resume José Carlos.

En el entrenamiento funcional la clave está en la parte central del cuerpo, el tronco, lo que los anglosajones denominan core. «Si pensamos en nuestro cuerpo como un árbol, los trabajos específicos de brazos y piernas lo que hacen es engrosar las ramas. Esta disciplina persigue el fortalecimiento del core», señala Mata. Por medio de movimientos multiplanares y multiarticulares, frente a los analíticos -que definen el entrenamiento tradicional-, «se logra un trabajo global, holístico», añade. Los músculos que más trabajan son el transverso del abdomen, el diafragma, el suelo pélvico y los oblicuos internos. El resultado de esta modalidad es una mejora de la coordinación, el equilibrio, propiocepción y la actividad neuromuscular.

El fitness funcional no pretende sustituir a otras formas de entrenar, se trata más bien del complemento ideal, la forma de aprender a usar la fuerza ganada con las pesas (y de potenciarla), de mejorar la coordinación y la agilidad, de que las personas «sean versátiles», apunta José Carlos.

Eso sí, parece que esta disciplina parte con cierta ventaja para ganar adeptos rápidamente -en Estados Unidos ya es un hecho-. «Tiene un componente lúdico muy grande, supone un reto para el que lo practica y, a la vez, los progresos son evidentes muy pronto». Además, como reclamo para las masas, «se queman más calorías que en otras modalidades», asegura el experto.

MATERIAL

Lo más importante es la libertad de movimiento.

Aunque se puede practicar el entrenamiento funcional sólo con el propio cuerpo, hay una serie de elementos que se utilizan. Todo tipo de superficies inestables, como las fitball, poleas, gomas, balones medicinales e, inluso, el trabajo en suspensión. El objetivo es ejercitarse de la forma más global posible y con total libertad.

ELITE

Los deportistas de alto nivel también lo utilizan.

Aunque el objetivo principal es preparar el cuerpo para las actividades cotidianas, el trabajo funcional también mejora el rendimiento en el deporte. Varios equipos han incorporado a sus disciplinas ejercicios de este tipo, así como tenistas, golfistas, etc. El ciclista Lance Armstrong, por ejemplo, así lo reveló en la revista Men's Health.

DESDE LOS GLADIADORES A NUESTROS DÍAS

En su Rusia natal, donde son las protagonistas de un deporte nacional, esta especie de bolas de cañón con asas se llaman gyria. Aunque su popularización como instrumento de entrenamiento parte del país asiático, su origen es algo controvertido. Según algunas teorías, ya en la antigua Grecia se usaban, aunque no está claro si como medida de peso o como herramienta para estar en forma. Según algunas fuentes, los gladiadores ya las empleaban.

En 1885, V. Kraevskogo introdujo los ejercicios con kettlebell en los círculos atléticos rusos donde fue ganando adeptos. Los especialistas en levantar estos pesos se conocen como girevik. Estos forzudos levantan en una hora hasta 720 veces una bola de 24 kilos. Récords aparte, hoy en día miembros del ejército, boxeadores, jugadores de rugby y cualquiera que quiera mejorar su agilidad, coordinación y fuerza utilizan estas pesas. El boom del fitness funcional ha metido las kettlebell, incluso, en casa de varios famosos. Con ellas, se pueden quemar hasta 1.000 calorías a la hora trabajando de forma completamente distinta al tradicional levantamiento de peso, usando el balanceo y la inercia. Pronto veremos las kettlebell en todas las salas de fitness del país.

Fuente: http://www.elmundo.es/papel/2010/02/21/eureka/22746235.html

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