viernes, 2 de octubre de 2009

Importancia del entrenamiento de la fuerza en la reducción del porcentaje de masa grasa


La mayoría de la gente sabe que para reducir la grasa corporal habría que cuidar los hábitos alimenticios y realizar actividades físicas de resistencia de larga duración (conocidas en el fitness como cardiovasculares). Algunas personas algo más informadas saben que dichas actividades cardiovasculares tienen que ser de baja intensidad. Esto es cierto en cuanto a la duración de la actividad pero no del todo en cuanto a la intensidad (las variaciones en la intensidad dependerá de cada individuo), aspecto que desarrollaré en otra ocasión.


Muy pocos conocen la importancia que tiene para “quemar grasa" un programa de entrenamiento que contemple (además de la resistencia de larga duración) el desarrollo de la fuerza. Esta reside en la mayor actividad metabólica (gasto calórico) del tejido muscular en relación con el tejido adiposo (grasa).

Cualquier entrenamiento de la fuerza trae consigo un desarrollo de la masa muscular y/o una variación en su relación con el porcentaje de masa grasa. Dependiendo de la orientación del mismo, esta ganancia será en mayor o menor medida. Ello implica un aumento del metabolismo basal (gasto calórico en reposo), es decir, que se consumen más calorías diarias sin contemplar la actividad física.
Si tenemos en cuenta lo anterior, los beneficios del entrenamiento de fuerza para perder grasa son obvios: más calorías consumidas sin hacer actividad física. Es importante saber que si no queremos ganar mucha masa muscular y que el gasto calórico del entrenamiento sea alto, el programa debe tener unas características especiales (serán explicadas en otro momento).

Resumiendo, cualquier programación de entrenamiento que tenga como uno de sus objetivos la reducción de la masa grasa debe basarse en tres pilares de trabajo:

1) Nutrición equilibrada y saludable. Controlar la ingesta calórica diaria en función de las necesidades de cada individuo.
2) Actividad cardiovascular de larga duración. Gasto calórico total de la actividad elevado y, dependiendo de su intensidad, con la posibilidad de mantener un alto nivel metabólico hasta varias horas posterior a la finalización del ejercicio.
3) Entrenamiento de la fuerza general. Aumento del porcentaje de masa muscular en relación con la masa grasa, lo que conlleva un aumento del metabolismo basal.

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